
Un comunicado emitido por la Organización Mundial de la Salud confirma dos casos de hantavirus y cinco casos sospechosos a bordo de un crucero, lo que impulsó una respuesta internacional coordinada, con investigaciones, aislamiento y evacuación médica. La OMS considera que el riesgo para la población mundial es bajo. Sin embargo, los ojos del Mundo están puestos en la evolución de la enfermedad, en las costas del mar de España.
La alerta se produjo a inicios de mayo, cuando se informó a la Organización Mundial de la Salud sobre un grupo de pasajeros con enfermedad respiratoria grave a bordo de un crucero que transportaba 147 pasajeros y tripulantes. Los afectados presentaban fiebre, síntomas gastrointestinales, síndrome de dificultad respiratoria aguda, y shock, con una progresión rápida hacia la neumonía.
Al 4 de mayo de 2026, se habían identificado siete casos, dos de los cuales fueron confirmados de hantavirus -por laboratorio- además de otros cinco casos sospechosos. Un total de tres personas ya fallecieron, un paciente se encuentra en estado crítico y tres presentan síntomas leves.
La OMS sostuvo que el inicio de la enfermedad se habría producido entre el 6 y el 28 de abril de 2026, aunque las investigaciones sobre el caso están en desarrollo. Igualmente, ya se está gestionando una respuesta internacional coordinada, que incluye investigaciones exhaustivas, aislamiento y atención de los casos, evacuación médica e investigaciones de laboratorio.

“La infección por hantavirus en humanos se adquiere principalmente por contacto con la orina, las heces o la saliva de roedores infectados. Es una enfermedad rara pero grave, puede ser mortal”, sostiene la OMS.
Itinerario bajo la lupa
El crucero donde se presentaron los casos zarpó de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril de 2026 y siguió un itinerario a través del Atlántico Sur, con múltiples escalas. Se dirigió a regiones remotas y ecológicamente diversas, incluyendo la Antártida continental, Georgia del Sur, la Isla Ruiseñor, Tristán de Acuña, Santa Elena y la Isla Ascensión.
Se desconoce el grado de contacto de los pasajeros con la fauna local durante el viaje o antes del embarque en Ushuaia. Al 4 de mayo de 2026, el buque se encontraba fondeado frente a la costa de Cabo Verde, frente a la costa de África. Por el momento, las autoridades de los Estados Partes involucrados en la gestión del evento hasta la fecha (Cabo Verde, Países Bajos, España, Sudáfrica y Reino Unido) han iniciado medidas de respuesta coordinadas.

La OMS reporta que hay una estrecha colaboración continua con los puntos focales nacionales en Cabo Verde, los Países Bajos, Sudáfrica, España y el Reino Unido y se ha recomendado a los pasajeros a bordo que mantengan la máxima distancia física posible y que permanezcan en sus camarotes siempre que sea posible, mientras se llevan a cabo investigaciones epidemiológicas para determinar la fuente de exposición.
Las últimas noticias indican que finalmente España recibirá al crucero mv Hondius, que transporta los casos, en las Islas Canarias. “Estamos colaborando con las autoridades en la investigación epidemiológica”, declaró la directora de la OMS para la preparación y prevención de epidemias y pandemias, Maria Van Kerkhove.
Evaluación de riesgos
La OMS informa que el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH) -también conocido como síndrome pulmonar por hantavirus (SPH)- es una enfermedad respiratoria viral zoonótica con más de 20 especies virales dentro de este género. La infección humana se adquiere principalmente por contacto con la orina, las heces o la saliva de roedores infectados o al tocar superficies contaminadas.
Aunque poco frecuente, se han notificado casos limitados de transmisión de HPS entre humanos debido al virus Andes en entornos comunitarios que implican contacto estrecho y prolongado. Se han documentado previamente infecciones secundarias entre trabajadores de la salud en centros sanitarios, aunque siguen siendo raras.

El síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) se caracteriza por dolor de cabeza, mareos, escalofríos, fiebre, mialgia y problemas gastrointestinales, como náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal, seguidos de dificultad respiratoria repentina e hipotensión.
Las infecciones por hantavirus se asocian con una tasa de letalidad de entre el 1 % y el 15 % en Asia y Europa, y de hasta el 50 % en América. Si bien no existen tratamientos específicos ni vacunas contra las infecciones por hantavirus, la atención de apoyo temprana y la derivación inmediata a un centro con una unidad de cuidados intensivos completa pueden mejorar la supervivencia.
La detección precoz de los casos sospechosos, el aislamiento inmediato y el cumplimiento constante de las medidas recomendadas de prevención y control de infecciones siguen siendo esenciales para proteger al personal sanitario.
La transmisión puede ocurrir cuando las personas entran en contacto con los hábitats de roedores, generalmente en actividades de limpieza o rutinarias en áreas con alta infestación. Sin embargo, en el caso del crucero, la OMS evalúa si la transmisión fue de persona a persona, lo que implicaría un riesgo mayor.
Sin embargo, la OMS considera que el riesgo actual para la población mundial es bajo, aunque está vigilia permanente ante la situación y la evaluación de los riesgos. “Se seguirá vigilando la situación epidemiológica y actualizando la evaluación de riesgos a medida que se disponga de más información”, publica la organización en un comunicado.
En este marco, la OMS desaconseja la aplicación de restricciones de viaje o comercio basadas en la información disponible actualmente sobre este evento, mientras avanza en la gestión coordinada de investigaciones y medidas en el ámbito internacional.
Por otra parte, las infecciones por hantavirus son relativamente poco comunes a nivel mundial, aunque en Asia Oriental, particularmente en China y la República de Corea, la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR) por hantavirus sigue siendo responsable de cientos de miles de casos anualmente.