En Irán, las personas son asesinadas, ejecutadas o encarceladas por el régimen de los ayatolás mientras buscan defender y conquistar sus derechos. Es la enésima crisis internacional de un mundo que expone un rostro profundamente trágico y doloroso, particularmente para las mujeres y jóvenes de Irán.
Los iraníes se manifiestan en las plazas reclamando democracia, justicia, paz, bienestar económico, respeto a los derechos humanos y libertad de expresión. El régimen gubernamental ha reaccionado como siempre lo ha hecho frente a la disidencia: la represión se ha convertido en una masacre a cielo abierto, con miles de muertos y sangre en las calles de Teherán y otras ciudades iraníes.
Esta protesta es, en parte, distinta a las anteriores. Surgió por motivos económicos y, con el paso de los días, adquirió cada vez más una dimensión política. Inicialmente, fueron los comerciantes del bazar quienes salieron a protestar por la economía en crisis, la inflación creciente, las desigualdades económicas y sociales, y las dificultades de la clase media para llegar a fin de mes.
Pero luego se unieron los estudiantes y los pocos miembros que quedan de la oposición, diezmada en años por la dura represión de los pasdaran. Las motivaciones económicas y políticas se fusionaron, confrontando al régimen iraní con la trágica realidad del país.

Solo las restricciones a Internet y los intentos de Teherán por aislar al país impidieron, durante los primeros días, comprender plenamente la magnitud de las protestas, que hoy son claras ante los ojos del mundo. Pero la nueva crisis iraní —potencialmente peligrosa por sus repercusiones regionales y globales— se inserta en un contexto internacional cada vez más complejo e inestable.
Las crisis se suceden sin cesar, unas nuevas se abren mientras las anteriores siguen sin resolverse: Ucrania, Gaza y Medio Oriente, Venezuela, Groenlandia, la guerra de aranceles, las cada vez más difíciles relaciones entre Estados Unidos y Europa, y el desafío global entre EE. UU. y China
EE. UU. retira parte de su personal
Hoy, Estados Unidos está retirando parte de su personal de las bases que tiene en Oriente Medio, como medida de precaución, mientras Teherán acusa: «Estados Unidos e Israel son responsables de la muerte de civiles. Si nos atacan, destruiremos las bases estadounidenses».

También Moscú culpa a Occidente de lo que está pasando en Irán: «La Unión Europea apoya abiertamente la rebelión», sostiene, al tiempo que el jefe del poder judicial iraní promete juicios rápidos para los detenidos.
En cuanto al bloque europeo, los 27 miembros enfrentan enormes dificultades para acelerar la construcción de una política exterior común concreta y de una identidad de defensa continental. Mientras tanto, ¿quién defenderá ahora a los jóvenes iraníes? ¿Serán suficientes las nuevas sanciones europeas? ¿Y los aranceles amenazados por Trump contra quienes mantengan relaciones comerciales con Irán? ¿Atacarán nuevamente Teherán Estados Unidos e Israel?
Según la organización estadounidense de derechos humanos Hrana hay 2.571 personas cuyo asesinado fue verificado, desde el inicio de las protestas en Irán. Reuters afirma que, entre las víctimas se encontraban 2.403 manifestantes, 147 personas afiliadas al gobierno, 12 menores de 18 años y nueve civiles no involucrados en las protestas.
El presidente del poder judicial iraní, Gholamhossein Mohseni Ejei, prometió juicios rápidos para los arrestados durante las protestas, según informó la televisión estatal iraní, citando a medios internacionales. Durante una visita a una prisión donde se encuentran detenidos manifestantes, Ejei afirmó que se requiere una acción rápida cuando se detectan delitos graves y añadió que los juicios deben celebrarse en público.
Un familiar del manifestante iraní Erfan Soltani, arrestado por las autoridades iraníes la semana pasada y condenado a muerte, confirmó que su ejecución está prevista para hoy. «En un proceso extremadamente rápido, en tan solo dos días, el tribunal dictó la sentencia de muerte», declaró el familiar a la BBC Persa, añadiendo que la familia fue informada de que la ejecución tendría lugar el miércoles 14 de enero.
Soltani, de 26 años, fue arrestado el jueves, el día en que las protestas en Irán alcanzaron su punto álgido, y según algunos informes, fue condenado tras participar en protestas cerca de Teherán, la capital iraní.
Fuente: @ansa.it