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Estados Unidos lanzó nuevos ataques contra Irán luego de que este país reiniciara el ataque en Ormuz. “El objetivo es reducir la capacidad de Teherán para atacar embarcaciones comerciales y civiles que transitan por el estrecho”, informó el Comando Central de Estados Unidos. Por su parte, el país asiático argumenta: “Estados Unidos incumplió el acuerdo”. Lo cierto es que el estrecho de Ormuz vuelve a poner al mundo en una situación económica volátil.

“Un avión estadounidense derribó un misil crucero iraní y un dron», informó el Comando Central de los Estados Unidos, Centcom. Irán, por su parte, disparó contra buques en Ormuz. Las operaciones comenzaron a la noche de este domingo. Poco después, se registraron varias explosiones en la provincia de Hormozgán, en el sur de Irán -en Jask, Qeshm, Bandar Abbas y Sirik-.

Aunque hasta el momento no se han registrado víctimas civiles ni daños en infraestructuras residenciales o comerciales como consecuencia de los bombardeos, pero en el ámbito económico, los impactos ya iniciaron.

La cotización del crudo Brent subió cerca de dos dólares. Este domingo 12 de julio, el precio de los futuros de septiembre del Brent subió bruscamente hasta los 78 dólares por barril, en comparación con el cierre anterior de 76,01 dólares. El precio de los futuros del WTI de agosto subió a 73,79 dólares desde los 71,41 dólares por barril.

Las causas del nuevo conflicto son atribuidas mutuamente entre Estados Unidos e Irán. El gobierno central de Irán condenó enérgicamente los ataques estadounidenses, acusando a Washington de “frustrar los esfuerzos recientes para restablecer la paz en la región”.

“Estados Unidos violó prácticamente todos los términos del memorando de entendimiento firmado en junio y provocó el resurgimiento de la inseguridad en el estrecho de Ormuz”, expresa un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní.

Sin embargo, el portavoz del Comando Central de Estados Unidos, el capitán Tim Hawkins, argumentó: “Durante la última hora, fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica dispararon contra el tráfico mercante que transitaba por el estrecho de Ormuz». Lo que se sabe es que un avión militar estadounidense derribó un misil de crucero iraní y un dron, pero Hawkins no proporcionó detalles sobre los daños o las víctimas.

La disputa entre Irán y Estados Unidos por el estratégico paso marítimo volvió a recrudecerse entre amenazas y ataques cruzados que hacen temblar a todo el Golfo Pérsico. En la misma línea, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) sostuvo que las fuerzas estadounidenses permanecen desplegadas y preparadas para «garantizar la libertad de navegación, pese a las “agresiones injustificadas, las amenazas y las declaraciones arbitrarias de Irán».

A estas acciones siguieron nuevos ataques cerca del estrecho de Ormuz dirigidos contra sistemas de misiles y defensa antiaérea, así como contra pequeñas embarcaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica desplegadas en distintos sectores de la vía marítima.

 “Teherán no controla el estrecho”

Durante los dos días anteriores a los ataques entre Irán y Estados Unidos, una aparente calma en el estrecho y las conversaciones celebradas en Mascate entre Irán y Omán, con la participación de Qatar, habían alimentado las esperanzas de una distensión. Sin embargo, la situación volvió a deteriorarse cuando, durante la madrugada del sábado al domingo, Irán anunció el cierre del estrecho tras atacar con un dron a un buque con bandera de Chipre que, según Teherán, había ignorado las advertencias para modificar su ruta.

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La respuesta de Washington fue inmediata. Las fuerzas estadounidenses lanzaron la tercera ronda de ataques de la semana contra objetivos iraníes, alcanzando 140 instalaciones militares en las inmediaciones del estrecho y elevando a 310 el número total de blancos atacados durante la semana.

«Irán tomó la decisión equivocada. Ahora está pagando las consecuencias», declaró el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth.

Teherán respondió con ataques dirigidos contra bases estadounidenses en Oriente Medio. Tres misiles iraníes cayeron en Jordania, mientras que Qatar informó que tres personas, entre ellas un niño, resultaron heridas por esquirlas durante la interceptación de misiles lanzados por la República Islámica.

Omán también denunció haber sido blanco de ataques iraníes y convocó al embajador de Irán para presentar una protesta formal, acusando públicamente a Teherán de haber atacado su territorio.

Arabia Saudita condenó igualmente las acciones iraníes y denunció «el persistente comportamiento desestabilizador de Irán, que pone en riesgo la estabilidad de la región».

La creciente tensión en torno al estrecho de Ormuz incrementó la frustración de Trump. «El sábado por la noche teníamos un acuerdo con Irán. Era un acuerdo perfecto para nosotros. Nada de programa nuclear, nada de esto, nada de aquello, absolutamente nada. Irán estaba cediendo en todo, pero salió de la sala y, una hora después, lanzaron un dron contra un barco. Están enfermos, algo no funciona en ellos», afirmó el mandatario estadounidense.

El presidente enfrenta una situación cada vez más compleja ante un Irán que ha endurecido su postura y ha dejado claro que pretende ejercer el control sobre el estrecho. «Este paso estratégico vale más que decenas de bombas atómicas y la República Islámica de Irán lo protegerá», advirtió Mohsen Rezaei, asesor militar del líder supremo iraní.

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Para Trump, mantener abierto el estrecho de Ormuz constituye uno de los pilares del memorando de entendimiento que impulsa su administración, concebido —según ha explicado en reiteradas ocasiones— para evitar una depresión económica mundial.

No obstante, el apartado quinto del acuerdo, referido precisamente a Ormuz, ha generado nuevas controversias. Analistas señalan que su redacción no solo reconoce a Irán un grado de influencia sobre el estrecho que no tenía antes del conflicto, sino que además resulta lo suficientemente ambigua como para alimentar nuevas fricciones entre las partes.

Ese escenario complica aún más las ya difíciles negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, un objetivo respecto del cual crece el pesimismo incluso dentro de la propia administración estadounidense.

Por el momento, una vez más, las autoridades iraníes sostienen que el estrecho de Ormuz «está cerrado hasta nuevo aviso». Pero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al término de otra noche de bombardeos contra Irán sostuvo: «Ormuz está abierto. Los golpeamos con dureza». Teherán «no controla el estrecho», asegura el mandatario.

Fuente: @ansa.it @sputnik