En un acto de alto simbolismo para las instituciones de seguridad del país, el presidente de la República, Santiago Peña, encabezó hoy en la Academia Nacional de Policía “Gral. José E. Díaz” la ceremonia de imposición de presillas, entrega del bastón de mando y condecoración al Comisario General Comandante César Silguero Lobos, quien asume la conducción de la Policía Nacional.
Durante su discurso, Peña destacó la trascendencia del cargo: “Al imponer las presillas y entregar el bastón de mando al nuevo comisario general comandante, el gobierno de la república y la ciudadanía le entregamos la custodia de la paz pública, la protección de los derechos de cada habitante de nuestro suelo y la sagrada misión de honrar el uniforme institucional”. El mandatario subrayó además que el bastón simboliza templanza, justicia, rectitud y la subordinación a la Constitución.
El presidente llamó al nuevo jefe policial a ejercer un liderazgo ejemplar “con las manos limpias y con el pecho firme ante la delincuencia”. Señaló que el progreso del país depende del orden, el cumplimiento de las leyes y el ejercicio de las libertades, y advirtió que la ciudadanía exige resultados concretos: “Nos exige calles seguras, instituciones transparentes, y una policía que sea el escudo del ciudadano honesto y el azote implacable del criminal, sin ninguna distinción”.
Peña planteó tres pilares sobre los que deberá basarse la gestión del Comisario General Comandante Silguero Lobos. El primero, la “firme y absoluta determinación de luchar contra el crimen en cualquiera de sus formas”, desde la criminalidad urbana hasta el crimen organizado transnacional. “En Paraguay, no habrá tregua ni zonas de exclusión para quienes pretendan vivir al margen de la ley”, afirmó.
El segundo pilar es la transparencia y la depuración institucional. El presidente enfatizó que la confianza ciudadana se gana con integridad y que la institución debe ser ejemplar: “Ser policía es una vocación de honor, y quien no lo entienda así no tiene lugar en esta institución”. Añadió que quienes vulneren su juramento recibirán el trato que establece la ley.
El tercero apunta a la modernización y al bienestar policial. Peña anunció el compromiso del Ejecutivo de continuar impulsando mejoras en las condiciones laborales, el equipamiento tecnológico, el entrenamiento táctico y la dignificación de los agentes y sus familias. “Un policía seguro, capacitado y comprometido es la mejor herramienta que tenemos contra el delito”, declaró.
Reconocimiento a las familias
En su intervención, el presidente tuvo palabras de reconocimiento para la familia del nuevo comisario y, en general, para las familias de todos los policías: “Sabemos que detrás de cada oficial que sale a arriesgar su vida en las calles hay una madre, un padre, un cónyuge, unos hijos que rezan por su regreso. Su apoyo silencioso y su sacrificio son el verdadero motor de nuestra fuerza policial”.
Peña dijo a Silguero Lobos que contará con “un aliado incondicional” en el Ejecutivo para combatir el crimen, pero también con un gobierno que supervisará el cumplimiento de la ley y los derechos humanos. “Lleve este bastón de mando con el orgullo de quien ha servido fielmente a su patria, porque hoy la República deposita su confianza en usted”, concluyó.
Participaron del acto autoridades del Ejecutivo, miembros de la cúpula policial, representantes del Poder Judicial y familiares del condecorado. La ceremonia se desarrolló con honores militares y la presencia de efectivos de la Academia Nacional de Policía.