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Unos 27 millones de peruanos están convocados a votar, este domingo 7 de junio, para definir quién será el futuro presidente de la nación, tras las crisis que han llevado al país andino a tener ocho presidentes en los últimos 10 años. Las opciones son diametralmente opuestas: Keiko Fujimori, de derecha; y Roberto Sánchez, de izquierda. Durante el cierre de campaña, sus fervientes seguidores aseguraron que sus respectivos oponentes “llevarían al país a la ruina”.

Los aspirantes presidenciales peruanos hicieron su último llamado a los votantes el jueves por la noche, culminando una reñida y dura contienda marcada por la indignación ante el aumento de la delincuencia y la inestabilidad política. Tanto la conservadora Keiko Fujimori y como el izquierdista Roberto Sánchez organizaron eventos rivales en Lima antes de la votación del domingo, donde sus seguidores, ondeando banderas, calificaban a sus rivales de «comunistas» o «dictadores».

Cada candidato ha presentado las elecciones como un punto de inflexión para un país que ha tenido ocho presidentes en una década y que nuevamente se encuentra en una situación complicada: Las encuestas muestran una diferencia mínima entre los presidenciables, con aproximadamente una quinta parte de los votantes aún indecisos en la última semana de la campaña.

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La primera vuelta inconclusa, en las pasadas elecciones celebradas en abril, con decenas de candidatos, reflejó la frustración generalizada con la clase política peruana. De hecho, Perú está considerado el país de mayor inestabilidad política de la región.

@ansa.it Roberto Sánchez, candidato de izquierda a la presidencia del Perú

En octubre pasado, por ejemplo, la socialista Dina Boluarte fue destituida. Lo mismo había pasado con su predecesor, el exmaestro de izquierda Pedro Castillo, tras su intento de disolver el Parlamento en diciembre de 2022; y antes, con el centrista Martín Vizcarra, también sucumbió a cargos de corrupción. Lo mismo sucedió también con el abogado José Jerí, quien reemplazó a Boluarte y duró solo cuatro meses.

Ahora se debe elegir al sucesor del actual presidente, José María Balcázar, quien lleva apenas cuatro meses en el cargo. La candidata de derecha, Fujimori, pugna en su cuarto intento por llegar a la presidencia. Ha basado su campaña en una plataforma de seguridad de línea dura, prometiendo despliegues militares y cárceles más severas para enfrentar el aumento de la extorsión y la delincuencia violenta.

El legado Fujimori Vs. un «cambio radical»

En su mitin de cierre, instó a los votantes a apoyarla para evitar el caos y el retroceso. “Queremos un gobierno que traiga la paz, que restablezca el orden. No los defraudaré”, afirmó Fujimori, quien ha invocado el legado de su padre, Alberto Fujimori, quien gobernó Perú de 1990 a 2000, presentándose como la candidata capaz de restablecer el orden en un momento en que la inseguridad domina la vida cotidiana de muchos peruanos.

Las tasas de homicidio en la capital, Lima, se han triplicado en tan solo cinco años, según datos oficiales. Pero el legado de Alberto Fujimori es a la vez una ventaja y una desventaja. Fue aclamado por sus seguidores por derrotar a los insurgentes de izquierda y estabilizar la economía, pero posteriormente fue encarcelado por corrupción y abusos contra los derechos humanos antes de su muerte en 2024.

Por su parte, el candidato de izquierda, Sánchez, se ha posicionado como la voz de los votantes más pobres y rurales, prometiendo un «cambio radical» y culpando a las élites arraigadas y al bloqueo del Congreso por años de inestabilidad. En su propio mitin, prometió una ruptura con el pasado. «Este será el fin del caos, el fin de la Sra. K. El fin de los asesinatos, la corrupción y la impunidad», dijo a sus seguidores que lo aclamaban.

«Nuestro país necesita un cambio real, no más de lo mismo», agregó Sánchez, cuyos partidarios culpan a Fujimori de “debilitar las instituciones” y permitir que las redes criminales se expandieran en medio de repetidas crisis presidenciales.

@ansa.it Keiko Fujimori visita la tumba de su padre, el expresidente Alberto Fujimori

En las zonas más afectadas por la delincuencia en Lima, los votantes afirman que la seguridad es su principal preocupación, ya que la extorsión y la violencia marcan la vida cotidiana y aumentan las demandas de un liderazgo firme. A pesar de la inestabilidad, la economía peruana se ha mantenido relativamente estable, lo que obliga al próximo presidente a lidiar con un Congreso dividido y una profunda desconfianza pública en el gobierno.

En las últimas horas de campaña, ambos candidatos han recibido el respaldo de distintas figuras políticas. El excandidato presidencial Rafael López Aliaga, líder de Renovación Popular, hizo un llamado a votar por Fujimori, como “única opción democrática”, y pidió a los militantes de su partido colaborar como personeros de Fuerza Popular para supervisar el desarrollo de la jornada electoral.

Por su parte, Sánchez sumó el apoyo de varios excandidatos presidenciales, entre ellos George Forsyth, de Somos Perú; Ricardo Belmont; y Alfonso López Chau, de Ahora Nación. Durante una conferencia de prensa conjunta, los dirigentes anunciaron su respaldo a la candidatura del legislador de izquierda de cara al balotaje.

Sánchez afirmó además que está dispuesto a aceptar el resultado de las urnas y señaló que contará con cerca de 90.000 personeros distribuidos en todo el territorio nacional para fiscalizar las operaciones de votación.

Lo cierto es que, para este domingo, más de 27 millones de ciudadanos están convocados a elegir al presidente de la República y a los dos vicepresidentes para el próximo período de cinco años, en una jornada electoral de 7:00 a 17:00 en todo el país. En Paraguay, los peruanos residentes que figuren en el padrón electoral de su país pueden votar a través de la oficina consular.

Fuente: @ansa.it