PARAGUAY TV

Paraguay y Japón pusieron en marcha una alianza científica inédita destinada a mitigar el impacto de la Pyricularia del trigo, una enfermedad causada por el hongo Pyricularia oryzae que puede reducir hasta en 100% la producción de cultivos bajo condiciones favorables para el patógeno.

La Universidad Nacional de Asunción (UNA) presentó oficialmente el primer proyecto SATREPS en Paraguay: “Mitigación de la Pyricularia del trigo mediante el manejo integrado de enfermedades”. El acto se realizó en la Sala de Sesiones “Prof. Mst. Abel Bernal Castillo”, en San Lorenzo, y reúne a instituciones académicas, científicas y productivas de ambos países para desarrollar soluciones concretas que protejan la seguridad alimentaria nacional y regional.

En Paraguay participan como contrapartes principales la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ-UNA) y la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (CAPECO). Además intervienen el Centro Multidisciplinario de Investigaciones Tecnológicas (CEMIT-UNA) y la empresa GenePar. Desde Japón se suman la Universidad de Kobe, como socia estratégica, y la Universidad de Kyoto.

El proyecto forma parte del programa SATREPS (Asociación para la Investigación Científica y Tecnológica para el Desarrollo Sostenible), impulsado por el Gobierno del Japón con apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA). El financiamiento asciende a 1.850.000 dólares y el plan de trabajo tendrá una duración de cinco años, entre agosto de 2026 y agosto de 2031.

La Pyricularia del trigo es una amenaza creciente para la agricultura paraguaya: puede destruir entre el 60% y el 100% del rendimiento de parcelas afectadas en pocas semanas. En la campaña 2025 se sembraron cerca de 350.000 hectáreas de trigo, con una producción estimada en 1,2 millones de toneladas; el cultivo es un pilar del invierno agrícola y una fuente de ingresos para miles de familias rurales.

La decana de la FCQ-UNA y directora del proyecto, Prof. Mag. Cynthia Saucedo, destacó el alcance de la iniciativa: “Este proyecto es una alianza estratégica entre la academia, el sector productivo y la cooperación internacional. Nuestro objetivo es transformar el conocimiento en soluciones reales para el campo paraguayo y fortalecer la capacidad del país para responder a una amenaza que trasciende fronteras”. Saucedo recordó epidemias severas causadas por la Pyricularia en 2002 y 2023, con pérdidas superiores al 70% en muchas parcelas.

Estrategia científica aplicada

El proyecto plantea una estrategia integral con cuatro componentes: desarrollo de variedades de trigo con mayor resistencia genética; identificación de tratamientos eficientes para semillas; estudio epidemiológico del patógeno; y transferencia de tecnologías a los productores.

El gerente del proyecto, Prof. Dr. Julio César Iehisa, señaló que se aprovecharán avances de la Universidad de Kobe, donde se identificaron genes con potencial para conferir resistencia. Entre las metas está el “apilamiento de genes”, es decir, incorporar múltiples genes de resistencia en una misma variedad para lograr una protección más duradera frente a la evolución del hongo.

Además, el equipo analizará la diversidad genética del patógeno en Paraguay, investigará especies vegetales que podrían actuar como reservorios y evaluará herramientas para la protección temprana de los cultivos. Los resultados se volcarán en un Manual de Manejo Integrado de la Enfermedad dirigido a productores y técnicos.

Aunque la enfermedad fue detectada por primera vez en trigo en Brasil en la década de 1980, en los últimos años la Pyricularia se ha expandido por América del Sur y ha causado brotes en Asia y África, lo que la convirtió en una preocupación para la seguridad alimentaria mundial. Los investigadores paraguayos y japoneses esperan que los conocimientos generados sean aplicables en otros países afectados.

Inicialmente, las actividades se desarrollarán en Alto Paraná e Itapúa, las principales zonas productoras de trigo en Paraguay, con posibilidad de ampliación a otras regiones. La iniciativa posiciona a la UNA como referente en investigación agrícola y subraya el compromiso del país con la innovación tecnológica y el desarrollo sostenible del sector productivo.