Lo que pudo haber sido una gran pérdida de uva se transformó en una gran oportunidad de crecimiento. Ante la caída del precio de la fruta y las pérdidas registradas en el campo, la Asociación de Mujeres Productoras Virgen de Caacupé comenzó a elaborar vino artesanal. Hoy cuenta con una producción aproximada de 5000 litros que se posiciona cada vez mejor en las Ferias de la Agricultura Familiar.


Aunque todavía no tiene etiqueta y se vende en botellas de plástico, los visitantes de la Feria se tientan por probar esta bebida elaborada a base de uva tinta, que supo dar valor agregado a una cosecha de uvas que corría el riesgo de perderse. La experiencia surgió gracias al aprendizaje compartido con vecinos de origen alemán, quienes enseñaron el proceso de elaboración, permitiendo que la familia transforme una dificultad en una alternativa rentable.
“Mi primo empezó a hacer vino para no desperdiciar la producción”, cuenta doña Julia Giménez de Ortigoza, una de las integrantes de la Asociación Virgen de Caacupé, fundada el 12 de diciembre de 2017 por un pequeño grupo de mujeres que buscaban abrir espacios de comercialización para sus productos. Lo que se inició con apenas dos o tres feriantes, hoy reúne a 42 socias, de las cuales alrededor de 20 participan activamente en las ferias.
Para fortalecer el trabajo de las productoras, fue clave el acompañamiento del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través del Proyecto de Inserción a los Mercados Agrarios (PIMA) y la Dirección de Extensión Agraria (DEAg). Luego, la Asociación de Mujeres Productoras Virgen de Caacupé encontró en las Ferias de la Agricultura Familiar del MAG un espacio ideal para comercializar sus productos y crecer de forma sostenida.
Hoy, además del vino artesanal, ofrecen productos de huerta, alimentos caseros y otros rubros provenientes directamente de sus fincas familiares. Las feriantes destacan el apoyo para la comercialización y la reciente entrega de un camión que facilita el traslado de los productos hasta los puntos de venta.
“Antes, debían alquilar vehículos, generando elevados costos logísticos que muchas veces dificultaban su participación en las ferias. Ahora podemos venir a vender nuestros productos con más facilidad”, comentó la señora Julia.
Las productoras reciben asistencia técnica de profesionales de la DEAg de Villarrica en la producción, manejo de cultivos y fortalecimiento organizacional. Así, la asociación continúa creciendo y demostrando cómo la Agricultura Familiar puede innovar, agregar valor y convertir los desafíos del campo en nuevas oportunidades de desarrollo.