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En una iniciativa del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se realizó la mayor desclasificación de los archivos sobre ovnis de la historia, fundamentada en el acceso a la información pública. Mientras los científicos aseguran que se deben interpretar las imágenes con reservas, el tema se instaló en el debate político. La NASA, por su parte, se mantiene firme en su posición: No hay suficientes elementos para afirmar que hay vida extraterrestre.

“El Pentágono revela archivos inéditos sobre ovnis”. La noticia se difundió rápidamente en los medios del mundo. Por primera vez, Washington liberaba documentos y videos inéditos sobre fenómenos aéreos no identificados, por orden del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fundamentada en el acceso a la información pública.

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El viernes pasado, el Pentágono comenzó a publicar archivos «nunca antes vistos» vinculados a fenómenos anómalos no identificados (UAP), conocidos históricamente como ovnis, en una iniciativa impulsada por la administración de Donald Trump bajo la promesa de una mayor transparencia pública.

La primera tanda de documentos fue subida a un portal oficial del gobierno estadounidense dedicado exclusivamente al tema y, según el Departamento de Defensa, nuevos materiales serán incorporados «de manera progresiva» en las próximas semanas.

«El pueblo estadounidense puede ahora acceder instantáneamente a archivos desclasificados sobre UAP», señaló el Pentágono en un comunicado, destacando que el sitio incluye videos, fotografías y documentos originales provenientes de distintas agencias federales.

Entre los archivos revelados aparecen episodios registrados durante las misiones lunares Apollo 12 y Apollo 17 de la NASA. En la misión Apollo 12, en 1969, el astronauta Alan Bean reportó «destellos de luz» que describió como objetos «navegando hacia el espacio».

También en Apollo 17, la última misión tripulada a la Luna en 1972, los astronautas observaron puntos luminosos «irregulares» que parecían «rotar y girar en la distancia».

La publicación ocurre semanas después de que Trump anticipara la divulgación de documentos «muy interesantes» relacionados con posibles fenómenos extraterrestres y ordenara revisar archivos históricos sobre «vida alienígena y extraterrestre».

La iniciativa fue bautizada PURSUE («Presidential Unsealings and Reporting System for UAP Encounters») y busca centralizar décadas de material recopilado por organismos militares y de inteligencia. El Pentágono aclaró, sin embargo, que muchos de los archivos todavía no fueron analizados completamente para determinar el origen o explicación de las anomalías.

Entre los nuevos materiales figuran videos infrarrojos registrados en 2024 por plataformas militares estadounidenses en operaciones del Comando Indo-Pacífico y del Comando Norte, donde se detectan objetos aéreos no identificados durante varios segundos.

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El administrador de la NASA, Jared Isaacman, respaldó públicamente la iniciativa y afirmó que la agencia continuará investigando el fenómeno «siguiendo los datos y compartiendo lo aprendido».

Trump había reavivado recientemente el debate sobre el tema luego de mencionar la necesidad de transparentar información gubernamental vinculada a posibles formas de vida extraterrestre, días después de declaraciones del expresidente Barack Obama sobre la posibilidad de vida fuera de la Tierra.

Política terrenal y espacial

Como si los problemas terrenales no le bastaran —o quizá justamente para desviar la atención de los estadounidenses, como sostienen los demócratas—, Donald Trump se lanzó sobre los fenómenos paranormales. La liberación de los archivos sobre los ovnis fue en el marco de la acusación que hizo a Barack Obama de haber difundido información reservada, porque este había hablado de extraterrestres durante un reciente podcast.

Como resultado, el presidente Trump anunció la publicación de todos los archivos gubernamentales relativos a la vida alienígena y extraterrestre, a los fenómenos aéreos no identificados (UAP) y a los objetos voladores no identificados (OVNI)». Puede ser que para el resto del mundo el tema ovni sea solo para la ciencia ficción, pero en Estados Unidos es tomado con seriedad oficial. Ya en setiembre del año pasado, estuvo en el centro del debate público y fue discutido en el Capitolio: El Comité de Supervisión del Congreso tomó el testimonio de cuatro personas que afirmaron haber presenciado personalmente fenómenos anómalos no identificados (FANI). La audiencia, titulada «Transparencia sobre ovnis», buscó destacar la importancia de que el Departamento de Defensa, la comunidad de inteligencia y otras agencias federales divulguen cierta información sobre el tema, lo que ocurrió ahora con Trump.»El pueblo estadounidense merece total transparencia por parte del gobierno federal con respecto a los avistamientos, adquisiciones e investigaciones de FANI y su potencial amenaza para la seguridad de los estadounidenses», había declarado la representante Anna Paulina Luna, presidenta del grupo de trabajo establecido por el Congreso para la desclasificación de información OVNI. Los testigos que ofrecieron su testimonio al Congreso incluyen a Jeffrey Nuccetelli, veterano de la Fuerza Aérea que investigó la llamada «Plaza Vandenberg», una enorme plaza roja que apareció hace más de 20 años sobre la Base Aérea Vandenberg.

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También está George Knapp, periodista especializado en ovnis y autor de cientos de artículos y series de televisión sobre este tema; Dylan Borland, veterano de la Fuerza Aérea; y Alexandro Wiggins, veterano de la Marina con 23 años de servicio, quien afirmó haber avistado un ovni a bordo del USS Jackson en 2023 y cuyo padre trabajaba en el Area 51, la base secreta que se cree investiga y almacena artefactos extraterrestres.

La publicación y transparencia de los archivos se dió ahora, en mayo de 2026, tras los comentarios del expresidente Obama, que volvieron a poner el tema de la clasificación de archivos ovni en la agenda pública. El gesto, igualmente, fue una oportunidad para que los detractores atacaran nuevamente al presidente Trump, bajo acusaciones de “querer distraer la opinión pública”, sobre todo en relación con las investigaciones del caso del financista pedófilo Jeffrey Epstein.

Sin embargo, antes del anuncio sobre los fenómenos paranormales, el presidente estadounidense había atacado a Obama: «Difundió información reservada, no debería haberlo hecho», dijo. En un podcast de las últimas semanas, el exmandatario había respondido a una serie de consultas sobre los extraterrestres y aseguró «son reales, pero no los he visto. Y no están encerrados en el Área 51», la base militar construida durante la Guerra Fría y desde hace décadas en el centro de teorías sobre ovnis. Aunque en el pasado, Trump había expresado escepticismo sobre los extraterrestres, en el contexto actual dijo: «No sé si existen o no, pero podríamos resolver el problema desclasificando». Ahora asegura que serán difundidas «todas las informaciones vinculadas a estas cuestiones extremadamente complejas, pero extremadamente interesantes e importantes».

¿Qué dice la NASA?

Con la desclasificación de archivos sobre los ovnis, la NASA no cambió de posición respecto a lo que denomina fenómenos anómalos no identificados (FANI). En el 2023, la NASA encargó a un equipo de investigación la tarea de examinar estos archivos desde una perspectiva científica, con un enfoque en cómo la NASA puede usar los datos y las herramientas de la ciencia para avanzar en nuestra comprensión.

El estudio se centró en identificar los datos disponibles de los fenómenos anómalos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés), la mejor manera de recopilar datos futuros y cómo la NASA puede utilizarlos para avanzar en la comprensión científica de los FANI.

“Explorar lo desconocido en el espacio y la atmósfera es fundamental para nuestra identidad. La naturaleza de la ciencia es comprender mejor lo desconocido, pero el lenguaje de los científicos son los datos. Sin embargo, el número limitado de observaciones de alta calidad imposibilita extraer conclusiones científicas sobre la naturaleza de tales eventos”, publica la NASA en su sitio web.

La agencia norteamericana aclara que, sin acceso a un conjunto extenso de datos, “es casi imposible verificar o explicar cualquier observación, por lo que el enfoque del estudio es informar qué datos podrían recopilarse en el futuro para esclarecer los UAP”.

Por el momento, la NASA asegura que no existe ningún dato que respalde la idea de que los UAP son evidencia de tecnologías alienígenas. “La mayoría de los avistamientos de UAP resultan en datos muy limitados, lo que dificulta extraer conclusiones científicas sobre su naturaleza”, expresa.

Fuentes: @ansa.it @ansalatina @nasa.gov