
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a Pekín este miércoles para una cumbre de “alto voltaje” con el líder chino, Xi Jinping, destinada a aliviar las profundas tensiones entre las superpotencias rivales. Medio Oriente, comercio y alta tecnología, incluida la IA, figuran entre entre los temas candentes a abordar.
En la primera visita a China de un presidente estadounidense en casi una década, Donald Trump aterrizó del Air Force One en el Aeropuerto Internacional de Beijing Capital, a las 7:50 p.m. A su llegada a Pekín, el mandatario fue recibido por el vicepresidente chino Han Zheng, el embajador de Estados Unidos en China, David Perdue, y el embajador de China en Estados Unidos, Xie Feng.
Pero Trump no llegó solo, lo acompañó el secretario de Estado, Marco Rubio, y una delegación de altos ejecutivos estadounidenses. Las fricciones sobre Irán, el comercio y Taiwán pesan sobre el esperado encuentro entre los líderes de las dos economías más grandes del mundo, una reunión que Trump ya había pospuesto desde marzo debido a la guerra en Medio Oriente.
Sin embargo, al parecer, Trump decidió enfocar esta súper cumbre en los acuerdos comerciales posibles entre Estados Unidos y China, por lo que su visita contó con la participación del magnate empresarial y director ejecutivo de NVIDIA, Jensen Huang —quien abordó el avión a último momento en Alaska—, y con Elon Musk, de Tesla —considerado el hombre más rico del mundo—, que también se sumó a la tripulación del jet presidencial.
Mientras se intensifica la carrera global por la inteligencia

artificial, China tiene actualmente prohibido comprar los chips de última generación que produce la empresa de Huang bajo las normas de exportación de Estados Unidos, que Washington asegura que buscan proteger la seguridad nacional.
Trump escribió en redes sociales durante el viaje que pedirá al presidente Xi, «un líder de extraordinaria distinción, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar toda su magia».
A la espera de una “larga conversación con Xi”

En su primera visita a China desde 2017, durante su primer mandato, se espera que Trump reciba una bienvenida fastuosa por parte de las autoridades chinas y cumpla una agenda muy cargada. Trump y Xi mantendrán conversaciones el jueves a las 10:00 a. m. (02:00 GMT) en el imponente Gran Salón del Pueblo de Beijing, donde también participarán en un banquete de Estado por la noche.
El viernes compartirán un té y un almuerzo de trabajo antes de que el presidente estadounidense regrese a su país. Pero antes de partir de la Casa Blanca, Trump dijo que esperaba una «larga conversación» con Xi sobre la guerra conjunta entre Estados Unidos e Israel contra Irán, país que vende la mayor parte de su petróleo sancionado por Estados Unidos a China.
No obstante, Trump minimizó las diferencias, diciendo a los periodistas que «no creo que necesitemos ayuda con Irán» por parte de China y que Xi había sido «relativamente bueno» respecto al tema.
El Ministerio de Relaciones Exteriores chino, por su parte, declaró el miércoles que «da la bienvenida» a la visita de Trump y que «China está lista para trabajar con Estados Unidos para ampliar la cooperación y manejar las diferencias».
Sin embargo, Pekín está mostrando creciente impaciencia por alcanzar la paz, y el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, instó el martes a su homólogo paquistaní a intensificar los esfuerzos de mediación entre Irán y Estados Unidos.
Trump afirmó el lunes que hablaría con Xi sobre las ventas de armas estadounidenses a Taiwán, la democracia autónoma reclamada por China, lo que supone un alejamiento de la histórica postura de Estados Unidos de no consultar a Pekín sobre su apoyo a la isla.
La prolongada guerra comercial entre ambos países también ocupará un lugar central en la agenda, después de que los amplios aranceles impuestos por Trump el año pasado desencadenaran represalias mutuas que superaron el 100%.
Trump y Xi discutirán la posibilidad de extender una tregua arancelaria de un año, alcanzada durante su última reunión en Corea del Sur en octubre, aunque un acuerdo aún parece lejano. También se espera que estén sobre la mesa los controles chinos sobre las exportaciones de tierras raras y productos agrícolas.
Repetidamente, Trump ha destacado su fuerte relación personal con Xi, y el lunes insistió en que eso impediría una invasión china de Taiwán. En este marco, el viaje de Trump es seguido de cerca por Taiwán y por los aliados asiáticos de Estados Unidos, atentos a cualquier señal de debilitamiento del apoyo estadounidense, lo que podría inclinar la balanza del poder a favor de sus enemigos.
Hasta el momento, nada está dicho y aunque las expectativas mundiales están puestas en el desarrollo de las tensiones globales, puede ser que los principales resultados de esta súper cumbre entre Trump y Xi se relacionen con ámbito del comercio exterior de las potencias mundiales.
Fuente: @ansa.it