En el marco de una serie de entrevistas en profundidad de referentes de la cultura paraguaya, presentados en el programa de YouTube “Shoka Talks”, Teresa Capurro presentó su lado más personal. Esta figura emblemática del ballet paraguayo definió la danza como “una energía que atraviesa la vida y transforma la sensibilidad de las personas” y recomendó: “No dejes nunca de bailar, cantar y reirte lo suficiente”. Su pensamiento quedó resumido en una frase que acompaña su trayectoria y enseñanza: “Danza es magia”.
La entrevista fue publicada en @Shokamedia. Los padres de Teresa Capurro la inscribieron por primera vez a la clase de ballet a los 4 o 5 años porque esa era la costumbre de la época. “En ese momento, la educación de las niñas incluía danza, declamación, piano e inglés, y eso sirvió para lo que vine a ser… Yo creo que nací para bailar”, dice como en una confidencia.

“Cuando me llevaron por primera vez a una clase de ballet era chiquita, pero me enamoré. ¡No salí de la sala! Comenzó otra clase y yo seguía allí, sentadita con las manos, encantada, mientras las otras niñas jugaban. En ese momento sentí una pasión muy fuerte”, cuenta Teresa Capurro.
“Cada niño debe conocer de expresión corporal”
La artista recuerda como uno de los momentos más emotivos de su carrera, la obra “El Árbol de la Vida”, presentada ante el Papa Juan Pablo II, en Paraguay. Describió la experiencia como “un instante de profunda conexión artística y espiritual”. “Estábamos todos muy emocionados”, agrega, con relación a los bailarines que participaron en este acontecimiento histórico.
“El espectáculo reunía música, declamación, actuación, expresión corporal. Era la lucha del trabajo, de la tierra, de tratar de salir de la vida triste hasta el renacimiento. Y se dio mágicamente”, comenta. Fue un acto que trascendió, que se comentó en la prensa europea, trascendió internacionalmente como un acto resaltante en la gira papal.
Con respecto a la educación paraguaya, Teresa Capurro sostiene que enseñar danza a los más pequeños tiene un impacto más grande que lo puramente físico. “Los chicos tienen que hacer expresión corporal, porque todo es sentir, en cada célula y cada poro que tenemos, y tienen que saber que uno fabrica su vida. Porque aunque no pronuncien palabras, uno hace con sus pensamientos”, dice.
Y agrega: “Las palabras también son muy peligrosas y aunque solo lo tengan en el pensamiento, están provocando situaciones muy raras”, dice Capurro. “La danza es mucho más que un lenguaje”, sostiene.
La maestra aseguró que si bien la danza requiere mucho esfuerzo, determinación, disciplina, con extensas jornadas de ensayo, ella nunca lo vivió de esa manera: “Nunca pensé en eso. Lo tomé como algo normal, era mi vida”, dice.