
Tras las primeras investigaciones sobre el atentado contra Donald Trump, el fiscal Todd Blanche confirmó: “Los miembros de la administración están siendo atacados”. Se trata del tercer intento de homicidio desde el 2024. Y aunque el sospechoso fue arrestado, el hecho evidencia una profunda polarización en la política norteamericana, que pone en riesgo la vida de altos funcionarios. En este contexto, el mandatario hace un llamado a la paz.
«Es un riesgo inherente al cargo, si uno quiere hacer un buen trabajo», dijo el presidente Donald Trump. “Fíjense en lo que les ha pasado a algunos de nuestros mejores presidentes. No les pasa a quienes no hacen nada…”, expresó sobre el atentado que sufrió este sábado. “Eso no me va a desanimar”, remató.





El mandatario dio una conferencia de prensa en la misma noche del atentado para los reporteros que habían participado en la cena donde ocurrió el atentado. Cole Allen Thomas, el perpetrador de los hechos publicó en sus redes sociales que iba a matar “al mayor número posible de funcionarios del Gobierno, de mayor o menor rango”.
En la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, que se celebraba en el hotel Hilton de Washington, se encontraban el presidente de los Estados Unidos y su esposa, Donald y Melania Trump; el vicepresidente James David Vance; el secretario de Estado Marco Rubio, entre muchos otros altos funcionarios del Gobierno.
Cole Allen Thomas intentó entrar en el perímetro de seguridad del presidente Trump a una gran velocidad, armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, lo que provocó que el Servicio Secreto evacuara a las autoridades de manera inmediata.
Era poco después de las 8:30 de la noche en Washington y los camareros acababan de empezar a servir el aperitivo de guisantes y burrata en la cena de corresponsales cuando se oyeron cuatro, quizás seis, disparos en el vestíbulo del Hotel Hilton, donde se celebraba la reunión anual.
Según el protocolo de emergencia, los agentes del Servicio Secreto sacaron rápidamente del escenario al presidente Donald Trump, que asistía a la cena como presidente por primera vez, y a su vicepresidente, J.D. Vance, en direcciones opuestas.
Al mismo tiempo, mientras muchos de los 2.600 periodistas congregados en el recinto se escondían bajo las mesas o tras las columnas, agentes armados con fusiles de asalto entraron en acción para proteger la salida del presidente. El atacante fue inmediatamente detenido por el personal de seguridad y abatido por un agente. Otro agente resultó herido, pero sobrevivió gracias a la protección que le brindaba su chaleco antibalas.
“Los miembros de la administración están siendo atacados”
Tras primeras pesquisas sobre el atentado, el fiscal Todd Blanche, confirmó: “Los miembros de la administración están siendo atacados”. El autor del tiroteo ha sido identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años y residente de Torrance, California. Es profesor y, en su perfil de LinkedIn, se describe a sí mismo como ingeniero mecánico e informático de formación y desarrollador independiente de videojuegos.
Una foto en redes sociales muestra a Cole Tomas Allen recibiendo el premio al “Profesor del Mes”. Sin embargo, hoy está acusado de usar un arma de fuego durante un delito violento y de agredir a un agente federal, según informó la fiscal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, quien añadió que podrían presentarse cargos adicionales.
Según informa CBS, citando varias fuentes, se encontraron mensajes anti-Trump y anticristianos en las redes sociales del atacante. Los investigadores están examinando el material hallado en la habitación del hotel del asesino, y algunas notas indican claramente que su objetivo eran miembros de la administración. Sin embargo, no se encontró ninguna referencia directa a la Cena de Corresponsales.
Poco después del ataque, aún con su esmoquin, Trump ofreció una conferencia de prensa en la Casa Blanca. Describió al atacante como «un lobo solitario» que «quería matar». El presidente habló con los periodistas con una aparente calma, algo inusual en él, pero el incidente causó conmoción en la reunión que congregó a hombres clave del gobierno y de la prensa norteamericana, en la capital del país.
Entre los participantes de la gala se encontraba Erica, la viuda de Charlie Kirk, líder de la organización de derecha Turning Point, recientemente asesinado. Comprensiblemente, tras ser evacuada del lugar, quedó conmocionada a causa del tiroteo. «Solo quiero irme», declaró a un reportero de CNN tras el incidente.
Durante una entrevista tras el ataque, la periodista de CBS leyó un fragmento del manifiesto del atacante, en el que este afirmaba “no estar dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor” manche sus manos con sus crímenes, en una aparente referencia al presidente. «No soy ni violador ni pedófilo. Y usted es una persona horrible por leer esas palabras. Debería avergonzarse», arremetió el magnate.
«El atacante era cristiano, pero luego se radicalizó y se volvió anticristiano», dijo Trump en una entrevista con 60 Minutes, la primera desde el ataque en la cena de corresponsales. «Era una persona muy perturbada», añadió, confirmando que el atacante había asistido a una protesta de «No Kings», en California.
“Resuelvan sus diferencias en paz”
El subdirector del Servicio Secreto de los Estados Unidos, Matthew Quinn, afirma que la verdadera intención del atacante fue «provocar una tragedia nacional». El hombre viajó en tren desde California a Chicago y luego a Washington, donde se hospedó en el hotel donde se celebraba la gala. Los cargos contra el atacante incluyen agresión a un agente federal, disparar un arma de fuego e intento de asesinato de un agente federal.
Lo que el FBI y la policía de Washington deberán determinar ahora es cómo un hombre fuertemente armado logró entrar a un evento al que asistieron no solo el comandante en jefe, sino también la mitad del gobierno. Pero Trump afirmó que el lugar de la gala –hotel Hilton- no era «particularmente seguro».
“Lo que ocurrió anoche es precisamente la razón por la que nuestras grandes fuerzas armadas, nuestros servicios de inteligencia, nuestras fuerzas del orden y, por diferentes motivos, todos los presidentes de los últimos 150 años han exigido que se construya un salón grande, seguro y protegido dentro del complejo de la Casa Blanca”, dijo Donald Trump, en alusión a las obras que inició y que fueron demoradas por orden de un juez federal, tras una denuncia del Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica y otros grupos.
“Este incidente jamás habría ocurrido con el salón de baile en la Casa Blanca”, aseguró Trump, explicando que, además de ser «hermoso», el salón estaría «equipado con todos los dispositivos de seguridad posibles del más alto nivel». No hay habitaciones por donde puedan entrar personas no autorizadas, y se encuentra dentro del recinto del edificio más seguro del mundo, argumentó.
Igualmente, en un comunicado, el subdirector del Servicio Secreto, Matthew Quinn, dijo que el sospechoso «subestimó la capacidad de protección del Servicio Secreto y fue detenido en el primer contacto».
Esta es la tercera vez que Trump sufre un atentado contra su vida desde el acto de campaña en Pensilvania en 2024. “Esta no es la primera vez en los últimos años que los republicanos han sido atacados o asesinados. A raíz de lo ocurrido esta noche, pido a los estadounidenses que resuelvan sus diferencias pacíficamente. Esto aplica a republicanos, demócratas, independientes y progresistas”, declaró.
Reacciones de los mandatarios del mundo
«Deseo expresar mi plena solidaridad y sincero apoyo al presidente Trump (…). Ningún odio político tiene cabida en nuestras democracias. No permitiremos que el fanatismo envenene los espacios de debate y de información libres», fue parte de lo expresado por la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni en X.
El primer ministro británico, Keir Starmer, declaró estar «conmocionado», y expresó: «Cualquier ataque contra las instituciones democráticas o la libertad de prensa debe ser condenado en los términos más enérgicos posibles», añadió en su mensaje. «Subrayamos que la violencia política no tiene cabida en nuestras democracias», escribió por su parte la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
También el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se declaró conmocionado por el intento de asesinato y rindió homenaje al Servicio Secreto de Estados Unidos «por su rápida y decisiva actuación». Por su parte, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan recalcó: “en las democracias las luchas se libran mediante ideas”. Y añadió que “no hay lugar para ninguna forma de violencia”.
Estos son solo algunos de los mandatarios que se manifestaron contra el nuevo intento de asesinato contra Trump, manifestando preocupación ante el polarizado escenario político norteamericano.
Fuentes: @ansa.it @WhiteHouse