Hoy se conmemora el Día Mundial de la Hemofilia, o Hemofilia Ára Yvórape en guaraní, con el lema «El diagnóstico: primera etapa de la atención». En Paraguay, el Ministerio de Salud Pública (MSP) intensifica esfuerzos para identificar y tratar esta enfermedad congénita, mejorando la calidad de vida de cientos de pacientes.
La hemofilia es un trastorno hereditario que impide la coagulación adecuada de la sangre por falta de proteínas esenciales, como el factor VIII (hemofilia A) o IX (hemofilia B). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a 1 de cada 10.000 personas, principalmente hombres debido a su vínculo con el cromosoma X. En Paraguay, el MSP registra 312 pacientes diagnosticados: 306 hombres, 6 mujeres y 6 portadoras en tratamiento.
Sin embargo, se estima que más del 75% de los casos mundiales permanecen sin diagnosticar, y en el país podrían haber unos 700 pacientes sin detección, además de otros trastornos de coagulación. «El diagnóstico temprano es clave para un tratamiento oportuno y prevenir complicaciones graves», destacan desde el Programa Nacional de Sangre del MSP.
Avances del plan integral del MSP
Desde 2015, el MSP implementa un plan nacional que ha transformado la atención:
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84 niños y 1 niña llevan vidas normales: asisten a la escuela, practican deportes y evitan trastornos articulares.
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223 hombres y 4 mujeres adultos han mejorado su movilidad, reducido el uso de sillas de ruedas, bajado el ausentismo laboral y las hospitalizaciones.
Los tratamientos incluyen infusiones endovenosas de factores de coagulación y terapias no reemplazo con anticuerpos monoclonales subcutáneos. No hay cura definitiva, pero el control adecuado previene hemorragias espontáneas.
El MSP fortalece servicios en hospitales clave: General de Coronel Oviedo, Regional de Encarnación, General Materno Infantil San Pablo, General de Luque y General del Barrio Obrero.
Se insta a consultar ante síntomas como sangrados nasales repetidos, menstruaciones abundantes, hematomas espontáneos o hemorragias tras golpes leves. El Programa Nacional de Sangre garantiza el abastecimiento y respalda una política de salud integral. «Sigamos el tratamiento para una vida saludable», concluyen las autoridades.