Adelaida es una maestra que hizo historia. Dedicó su vida a educar y a servir a su comunidad, y fue la primera presidenta mujer de la Junta Municipal de Eusebio Ayala, abriendo caminos para la participación de las mujeres en los espacios de decisión pública. A través de su historia, jóvenes del departamento de Cordillera rinden homenaje a los maestros, en el mes de su celebración, celebrando este testimonio vivo del impacto transformador que tiene la educación.
“Hoy compartimos la historia de la profesora Adelaida, una mujer que hizo de la enseñanza una misión de vida. Docente comprometida, madre, mujer líder y protagonista del desarrollo comunitario, dejó huellas profundas, más allá del aula. Su vocación educativa se complementó con un fuerte compromiso social” expresan los jóvenes de Cordillera en la reseña de la entrevista publicada en el canal Shoka Media, de YouTube.
Adelaida Mieres de Gaona se inició en la docencia en una compañía de Eusebio Ayala. “A veces iba y regresaba descalza, pisando la tierra, porque eran lugares muy lejanos”, recuerda. Y cuenta una anécdota que marcó su carrera: “Un día nublado fui a Cerro Porteño y se desató una lluvia torrencial. Pasé el arroyo Piribebuy y llegué empapada a la escuela, con otra docente. Allí, todos los niños estaban esperándonos, porque tenían ganas de aprender”, cuenta Adelaida.

“Hay que tener vocación para enseñar, porque muchas veces te miran con los ojos brillosos, y hay que satisfacer las necesidades de conocimiento que tienen los niños”, dice la profe Adelaida. “Yo soy maestra de alma porque quiero enseñar y decir la verdad. Uno tiene que amar mucho lo que hace y, como dice Paulo Freire, la mejor maestra es la que ve que sus alumnos le superan”.
Adelaida cuenta que proviene de una familia muy sacrificada, de campesinos. “Lo más venturoso para mí fue ser descendiente de un excombatiente de la guerra del Chaco: mi padre, Eduardo Mieres. Pasó tres años defendiendo el país, y eso lo que me llevó a hacer todo lo que hice. ¿Por qué no vamos a hacer algo por la comunidad también nosotros?”, cuestiona Adelaida.
Cuando se retiró de la docencia, pasó a trabajar -en forma voluntaria- con las mujeres de las compañías de Eusebio Ayala. “Comencé formándoles, inclusive les enseñé cómo elaborar jabones vegetales, y tuve la satisfacción de encontrar apoyo de las autoridades y del sector no gubernamental en el gerenciamiento comunitario”, cuenta. Así impulsó la construcción de la sede de lo que se dio en llamar: “Comité de Mujeres en Acción”.
La organización creada bajo su liderazgo marcó un “antes y un después”, en la historia de la ciudad, en los años ´90, cuando no era muy común la formación de grupos femeninos de acción comunitaria. “Inclusive, hice un gerenciamiento para traer oculistas de Cuba que hicieron cirugías de cataratas en Eusebio Ayala”, comenta Adelaida.
La gestión comunitaria de Adelaida tuvo un gran impacto en las mujeres de Eusebio Ayala, que hasta hoy van a consultarle sobre asuntos de la comunidad. “Ya no hago más gerenciamiento, pero les doy indicaciones para ayudarles, por ejemplo, cuando hay personas inválidas que necesitan tratamiento”, cuenta.
Como un proceso natural, Adelaida llegó a ser la primera presidenta de la Junta Municipal de su querida ciudad, Eusebio Ayala. “En esos tiempos era realmente difícil que una mujer ocupe ese puesto. Había 12 concejales, y yo era la única mujer. Lo que me llevó a la presidencia fue la dis-ci-pli-na”, silabea la docente, para enfatizar. “Disciplina”, reitera. “Yo nunca falté a las sesiones. Jamás. Y si no me invitaban, me iba más temprano todavía, porque tenía que estar”, relata.
Uno de los tantos legados de Adelaida fue haber impulsado la creación de una bandera para la ciudad, que antes no existía. “Yo nací, estudié, me recibí de profesora normal, enseñé, me jubilé y sigo viviendo en Eusebio Ayala. ”, comenta la Profesora.
Por otra parte, Adelaida es autora de un libro sobre la historia de la educación paraguaya y en la ciudad de Eusebio Ayala, en Particular. Hoy su mayor anhelo es que la gente de diferentes tendencias políticas y religiosas logren sentarse a conversar. “Tenemos que tratar de hace realidad esos puntos comunes que tenemos y dar lo mejor para esta Ciudad de los héroes, de los Niños Mártires de Acosta Ñu”, señala.
Acceda a la historia de Adelaida, en el siguiente enlace de YouTube: