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En su cuarto intento presidencial, Keiko Fujimori, líder de la derecha peruana e hija del expresidente Alberto Fujimori, encabeza el recuento de votos tras una jornada electoral que contó con la participación de 35 candidatos, la mayor cantidad jamás vista en América Latina. Detrás de ella hay un empate técnico entre cuatro candidatos. Todo se definirá en el balotaje del 7 de junio, en un clima de gran inestabilidad y descrédito.

Este domingo, 27 millones de peruanos fueron llamados a elegir su nuevo presidente y dos vicepresidentes (primer y segundo) para el período 2026-2031. También votaron por los representantes del Senado, la Cámara de Diputados y el Parlamento Andino.

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Las investigaciones previas indicaban que los «indecisos» conformaban el partido principal: el 25% no sabía por quién votar. Sin embargo, con el 74,69% de los votos ya escrutados, ya se ha confirmado que Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, mantiene una sólida ventaja en la contienda presidencial de Perú, con el 16,88% de los votos, tras más de quince millones de votos emitidos. Así lo anunció la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) en su última actualización, que se renueva minuto a minuto, difundida por los principales medios peruanos.

Mientras Fujimori consolida su ventaja, la atención se centra en la lucha por el segundo lugar, que determinará quién se enfrentará a la hija del expresidente Alberto Fujimori en la segunda vuelta, prevista para el 7 de junio. Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, ocupa actualmente el segundo lugar con el 12,81% de los votos, seguido de cerca por Jorge Nieto, del Partido del Buen Gobierno, con el 11,88%. Ningún candidato alcanzó el umbral del 50% necesario para ganar en la primera vuelta.

Observadores de la Unión Europea y la Organización de los Estados Americanos (OEA) se reunieron en la Comisión Nacional Electoral para seguir de cerca una jornada histórica en el país andino, que —por primera vez en 30 años— marca el retorno a un sistema bicameral.

Además de elegir al próximo presidente y vicepresidentes, los votantes también elegieron a 60 senadores, 130 diputados y los cinco representantes al Parlamento Andino, en unas elecciones marcadas por la fragmentación, el descrédito de los partidos políticos y la incertidumbre sobre el resultado final.

¿Una opción ante la inestabilidad?

La conservadora Keiko Fujimori va por su cuarto intento presidencial, tras las derrotas marcadas en los años 2011, 2016 y 2021. Aun así, en un clima de gran inestabilidad política, figuraba como la favorita en las encuestas para la presidencia, con una ligera ventaja sobre otros candidatos que se situaban entre el 5% y el 15% de las intenciones de voto.

Solo se sabe que ninguno de los candidatos tiene el camino fácil, entre los 35 aspirantes de diferentes orientaciones políticas, casi todos outsiders, debido al clima de creciente inseguridad y desconfianza generalizada hacia la clase dirigente.

Perú es hoy día la nación con la mayor inestabilidad presidencial de la región en la última década. Tendrá que esperar a la segunda vuelta del 7 de junio para saber quién liderará el nuevo ejecutivo durante los próximos cinco años, tomando el lugar del actual presidente, José María Balcázar, en el cargo apenas dos meses.

El País Andino aún vive un alto grado de fragmentación política un fenómeno iniciado en 2001, según un análisis de Celag Data, el Centro Estratégico Latinoamericano para la Geopolítica. Quien gane se encontrará gobernando el país -a partir del 28 de julio- sin una mayoría en el Parlamento, un factor determinante en las crisis que han llevado al país andino a tener nada menos que ocho (8) presidentes en los últimos 10 años.

En octubre pasado fue destituida la socialista Dina Boluarte. Antes que ella, fue el turno del exmaestro de izquierda Pedro Castillo, tras su intento de disolver el Parlamento en diciembre de 2022, quien fue condenado a 11 años y medio de prisión, junto a sus colaboradores. También el centrista Martín Vizcarra, su predecesor, tuvo que renunciar bajo acusaciones de corrupción.

Solo el tiempo dirá si Keiko Fujimori, una administradora de empresas y política peruana de ascendencia japonesa, ofrece una solución a la inestabilidad política reinante en el país. Su apellido, al menos, parece decir lo contrario, ya que su padre fue acusado de ejercer un mandato autoritario y marcado por la corrupción.

Fuente y fotos: @ansa.it