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Los primeros astronautas en viajar a la Luna en más de medio siglo han regresado a la Tierra tras una misión que ha establecido nuevos récords. Además, la histórica misión Artemis II de la NASA ha sentado las bases para futuras expediciones tendientes a iniciar lo que la agencia norteamericana denomina “la edad de oro de innovación y exploración en el espacio”.

Durante su misión, los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el astronauta Jeremy Hansen de la CSA –de la Agencia Espacial Canadiense- recorrieron un total de 1.117.659 kilómetros. Su sobrevuelo lunar los llevó más lejos de lo que jamás han viajado antes los seres humanos, superando el récord de la distancia anterior establecido por los astronautas del Apolo 13 en 1970.

“Estamos unidos por siempre. Nadie podría imaginarse todo lo que experimentamos los cuatro (tripulantes). Es lo más especial que me ha sucedido en la vida”, dijo el comandante de la misión, Reid Wiseman. “Antes de despegar, sientes que se va a cumplir tu mayor sueño, y cuando estás allí (en el espacio), solo quieres volver a tu familia y a tus amigos. Es muy especial ser un humano y es muy especial estar en el planeta Tierra”, agregó.

La tripulación ha regresado a salvo, al Centro Espacial Johnson de la agencia en Houston, tras completar un viaje de casi 10 días y recorrer una distancia máxima de 406.771 kilómetros (252.756 millas) de la Tierra, y una altitud máxima de 6.545 km (4.067 millas) sobre la superficie lunar, en su punto más cercano.

Aunque la misión Artemis II se orientó en confirmar el correcto funcionamiento de los sistemas y el hardware necesarios para la exploración humana del espacio profundo, la tripulación también servió a la vez como científicos y sujetos de estudio voluntarios.

“Reid, Victor, Christina y Jeremy: bienvenidos a casa y felicitaciones por un logro verdaderamente histórico”, dijo el administrador de la NASA, Jared Isaacman. “Al ser los primeros astronautas en volar en la nave Orion, la tripulación aceptó un riesgo considerable al servicio del conocimiento y el futuro que estamos decididos a construir”, publica la agencia espacial norteamericana.

“Con la misión Artemis II completada, la atención se centra ahora con confianza en el ensamblaje de Artemis III y en los preparativos para regresar a la superficie lunar, establecer una base y no volver a abandonar la Luna jamás”, expresa un comunicado de la NASA.

Una exploración sin precedentes

Después de su amerizaje en el océano Pacífico, los astronautas fueron recibidos por un equipo combinado de la NASA y el ejército de Estados Unidos, que los asistió para salir de la nave espacial en mar abierto y los transportó en helicóptero hasta el buque USS John P. Murtha para someterse a exámenes médicos iniciales.

“La tripulación de Artemis II ya está en casa. Los sistemas de reentrada, descenso y aterrizaje funcionaron tal como fueron diseñados, y la prueba final se completó según lo previsto. Este momento pertenece a las miles de personas, de catorce países distintos, que construyeron este vehículo, lo sometieron a pruebas y depositaron su confianza en él. Su trabajo protegió cuatro vidas humanas que viajaban a 40.233 kilómetros (25.000 millas) por hora, y las trajo de regreso a la Tierra sanas y salvas”, dijo Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA.

“Artemis II ha validado el vehículo, los equipos, la arquitectura y la colaboración internacional que llevarán de nuevo a la humanidad a la superficie lunar. Reid, Victor, Christina y Jeremy llevaron las esperanzas de este mundo más lejos de lo que los seres humanos han viajado en más de medio siglo. Hace 53 años, la humanidad dejó la Luna. Esta vez, hemos regresado para quedarnos. El futuro es nuestro para conquistarlo”, sostuvo Amit Kshatriya, de la NASA.

Los astronautas sometieron a Orion a una evaluación completa durante el vuelo. La tripulación puso a prueba los sistemas de soporte vital de la nave espacial, confirmando que Orion es capaz de dar sustento a seres humanos en el espacio profundo.

Durante varias demostraciones de pilotaje, los miembros de la tripulación tomaron el control manual de la astronave, pilotando a Orion para validar su maniobrabilidad y recopilar datos que servirán de guía para futuras operaciones de encuentro y acoplamiento con módulos de aterrizaje aptos para llevar tripulación durante la misión Artemis III y otras misiones futuras.

Aportes de la histórica misión

La tripulación de Artemis completó una serie de pruebas que servirán de orientación para la forma en que la NASA llevará a cabo futuras misiones a la Luna. Entre estas pruebas se incluyeron evaluaciones sobre el funcionamiento de la nave espacial durante los ejercicios de la tripulación, el equipo y los procedimientos de emergencia, los trajes espaciales del sistema de supervivencia de la tripulación de Orion y otros sistemas críticos de la nave.

Wiseman, Glover, Koch y Hansen también respaldaron investigaciones científicas destinadas a ayudar a la NASA a preparar a los astronautas para vivir y trabajar en la Luna, a medida que la agencia construye una base lunar y fija su mirada en Marte.

Estos experimentos recopilan datos esenciales sobre la salud para misiones de larga duración. Entre ellos se incluye la investigación AVATAR, la cual estudia cómo responde el tejido humano a la microgravedad y al entorno de radiación del espacio profundo, así como otros estudios de investigación sobre los seres humanos y su desempeño.

Durante su sobrevuelo lunar del 6 de abril, los astronautas capturaron más de 7.000 imágenes de la superficie lunar y de un eclipse solar, durante el cual la Luna ocultó al Sol desde el punto de observación de Orion. Las imágenes incluyen vistas impresionantes de la puesta y la salida de la Tierra, cráteres de impacto, antiguos flujos de lava, nuestra galaxia, la Vía Láctea, así como de fracturas en la superficie y variaciones de color a lo largo del terreno lunar.

La tripulación documentó la topografía a lo largo del terminador —el límite entre el día y la noche lunares—, donde la luz solar rasante (de ángulo cerrado) proyecta largas sombras sobre la superficie, creando condiciones de iluminación similares a las de la región del Polo Sur, donde está previsto que alunicen los astronautas en 2028. Por otra parte, los astronautas informaron sobre destellos de impactos de meteoroides en el lado de la Luna a oscuras.

Hoy, con la tripulación a salvo en la Tierra, la NASA y sus socios centran ahora su atención en los preparativos para la misión Artemis III del próximo año, en la que una nueva tripulación a bordo de Orion pondrá a prueba las operaciones integradas con módulos de aterrizaje lunar de fabricación comercial en la órbita terrestre baja.

Como parte de una “edad de oro de innovación y exploración”, la NASA enviará a los astronautas del programa Artemis en misiones cada vez más desafiantes para explorar más regiones de la Luna para lograr descubrimientos científicos y beneficios económicos.

La misión también abrió el camino para establecer una presencia humana duradera en la superficie lunar y sentar las bases para enviar a los primeros astronautas —astronautas estadounidenses— a Marte. “Con Artemis II, la NASA llevó la ciencia de vivir y trabajar en el espacio más allá de la órbita terrestre baja”, publica la agencia norteamericana.

Fuente: @ciencia.nasa.gov/ @nasa.gov