
Saif al-Islam Gaddafi ha sido asesinado. Era el segundo hijo del dictador libio Muammar Gaddafi, depuesto en 2011, y fue considerado durante mucho tiempo como un “potencial sucesor”. Era buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad. El hecho contribuye a suscitar aún más la violencia en un país que no logra superar su profunda fragmentación.
Según los reportes, a Saif al-Islam Gaddafi lo dispararon en su propio jardín, en Libia, en la ciudad de Zintan, durante un enfrentamiento entre milicias opuestas. Pero las circunstancias de su muerte aún no están completamente claras.
El ataque probablemente formó parte de un combate armado entre las milicias locales y milicias leales al antiguo régimen de Gadafi, que continuaron durante varias horas esa tarde en la zona desértica de al-Hamada y cerca de Zintan.
Su muerte fue confirmada por su asesor, Abdullah Othman Abdurrahim, y fue anunciada por varios medios de comunicación libios, sin revelar las circunstancias. Según el canal de noticias al-Arabiya, los atacantes fueron cuatro personas que huyeron rápidamente del lugar después del asalto.
La “Espada del Islam”
Para la década del 2000, Saif al-Islam se había forjado un perfil diferenciado de los centros de poder tradicionales, con una fuerte presencia externa, conexiones en círculos occidentales y una imagen pública asociada a reformas graduales e iniciativas filantrópicas, en particular a través de la fundación familiar.

En ese momento, analistas y observadores lo describían como un posible sucesor de su padre, con quien competía con su hermano Mutassim Gaddafi, y como un interlocutor más accesible en el extranjero.
En el plano académico, está vinculado a la London School of Economics, también por el asunto de la relación de la universidad con el sistema de donaciones y colaboraciones vinculado a Libia en la época, que fue objeto de una investigación independiente encargada por la propia universidad.
Saif, cuyo nombre completo significa «La Espada del Islam», de 53 años, fue considerado durante mucho tiempo una de las figuras políticas más influyentes de Libia después de 2011, pero también una de las más divisivas del país.
Al estallar la guerra civil libia en 2011, se puso del lado de su padre y se convirtió, junto con Musa Ibrahim, en portavoz oficial del gobierno e interlocutor predilecto entre el gobierno anterior y la prensa internacional. A medida que la guerra civil se radicalizaba, Saif al-Islam Gadafi adquirió creciente importancia como líder de la resistencia total contra las milicias del Consejo Nacional de Transición y la OTAN.
De carácter impetuoso y hábil orador, el segundo hijo del Coronel fue arrestado el 19 de noviembre de 2011, mientras intentaba huir a Níger, un mes después de la muerte de su padre. Desde su captura, los medios de comunicación internacionales, pero especialmente los propios libios, han seguido el juicio con gran interés. Recluido en la prisión de Zintan hasta el 5 de julio de 2016, en julio de 2015 fue condenado a muerte por un tribunal libio acusado de crímenes de guerra y de reprimir las protestas durante la revolución de 2011.
Luego, inesperadamente, las cosas cambiaron cuando, el 14 de noviembre de 2021, anunció su candidatura a las próximas elecciones presidenciales libias, inéditas. Lo hizo a pesar de que La Haya aún lo buscaba.
Requerido por la justicia internacional
En cuanto al caso judicial ante la Corte Penal Internacional, el fiscal del caso alega que Saif al-Islam Gaddafi es penalmente responsable como coautor indirecto de asesinatos y persecuciones cometidos como crímenes contra la humanidad en Libia entre el 15 de febrero de 2011 y al menos el 28 de febrero de 2011. Los crímenes habrían sido llevados a cabo por fuerzas de seguridad bajo el control de Sair como parte de una política estatal establecida por su padre, Muammar Gaddafi.
Los presuntos ataques ocurrieron en Bengasi, Trípoli, Misrata y localidades vecinas. También se alega que Saif Gaddafi, como sucesor tácito de Muamar Gadafi y su colaborador más influyente, ejerció las facultades de un primer ministro de facto, como el control de las finanzas y la logística del Estado.
Por otra parte, luego del levantamiento popular armado en 2011 derrocó al dictador Muamar el Gaddafi, Libia se ha visto azotada por divisiones internas y conflictos civiles. Según un informe de la organización internacional Freedom House, del año 2025, el país “sigue dividido entre administraciones, legislaturas y facciones militares rivales, y los esfuerzos internacionales por unirlas en un gobierno de unidad han fracasado reiteradamente, impidiendo la celebración de elecciones nacionales largamente esperadas”.
La proliferación de milicias autónomas, la presencia de mercenarios extranjeros y grupos extremistas, las violaciones del embargo de armas y la injerencia de las potencias regionales han contribuido a la persistente inseguridad.
Así, Libia vive, desde hace más de una década, una situación de violencia que obligó a cientos de miles de personas a desplazarse, en el marco de un país donde la situación de los derechos humanos “se ha deteriorado en general”, informa Freedom House.
Recientemente, unas controvertidas elecciones celebradas en agosto pasado para la presidencia del Alto Consejo de Estado, con sede en Trípoli provocaron una prolongada disputa sobre el liderazgo de este órgano, que seguía sin resolverse al finalizar el 2025. La fragmentación social y política sigue propiciando la violencia en Libia, donde también avanza el poder de grandes grupos terroristas.
Fuentes: @ansa.it @freedomhouse