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Las operaciones de localización y rescate de víctimas del descarrilamiento de trenes en España no paran en el lugar del desastre en Adamuz, Andalucía. El número de muertos asciende a 41, con más de 100 heridos y 37 desaparecidos. El Gobierno ha declarado tres días de luto nacional a partir de hoy, 20 de enero. Mientras tanto, los expertos no logran dilucidar la causa, y aseguran que se trata de un accidente “extremadamente extraño”.

Las cifras de la tragedia en Andalucía, donde dos trenes de alta velocidad colisionaron en Adamuz, cerca de Córdoba, todavía son provisionales. Tres vagones de tren descarrilaron y cayeron a un terraplén. Según las últimas cifras policiales, murieron al menos 41 personas y decenas resultaron heridas. Otras 41 personas se encuentran hospitalizadas, entre ellas cuatro niños, y 12 en cuidados intensivos.

El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, confirmó que se han presentado 43 denuncias por parte de familiares de personas desaparecidas en el accidente ferroviario. Mientras tanto, los trabajos para identificar a los fallecidos y recuperar a las demás víctimas del accidente ferroviario continuaron durante toda la noche.

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El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, explicó que el operativo en curso se mantendrá activo en la zona «hasta que se restablezca la normalidad». Según El País, Marlaska confirmó la desaparición de 43 personas. En cuanto a los cuerpos aún por recuperar, el ministro indicó que las fuerzas de seguridad han identificado a tres dentro del tren Alvia, además de los 37 ya recuperados.

Los Reyes de España visitarán hoy -20 de enero- el lugar del accidente ferroviario. La agencia de noticias Efe informa que estarán acompañados por la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Según la agenda del Gobierno, a las 12.00 horas se dirigirán al lugar donde continúan las tareas de búsqueda de víctimas y limpieza de los restos del tren.

Ni error humano ni sabotaje: se investiga una fuga en la vía

Lo menos probable es que un error del conductor sea la causa del accidente del tren de Adamuz. También se da muy poca credibilidad a la idea de sabotaje. Además, tanto las hipótesis que rodean la investigación técnica de la Comisión de Accidentes Ferroviarios (CIAF) como la investigación penal advierten que se trata de un descarrilamiento «extremadamente extraño». Ocurrió en un tramo recto de una línea recientemente renovada y afectó a un tren Iryo «prácticamente nuevo», revisado hace cuatro días.

Incluso se especuló que uno de los vagones pudo haber tenido una pieza adherida o colgada que hizo contacto con los rieles. Pero las sospechas se centran en una junta rota en las vías, detectada por los técnicos durante las inspecciones. La teoría es que la junta defectuosa dejó un hueco entre los tramos de vía, que se ensanchó con el paso de los trenes. Los primeros vagones del tren Iryo salieron ilesos, pero al llegar el octavo, se produjo el descarrilamiento. Todo esto mientras el otro tren llegaba en sentido contrario.

Esta reconstrucción, sin embargo, contrasta en cierta medida con la del ministro de Transporte español, Óscar Puente, el primero en describir un «accidente extraño», según el cual la vía férrea se encontraba «en buen estado». Se invirtieron 700 millones de euros en la línea Andalucía-Madrid, cuyas obras, según ADIF (la operadora ferroviaria estatal), finalizaron en mayo.

El presidente de la compañía ferroviaria española Renfe, Álvaro Fernández Heredia, también habló de un «accidente en circunstancias anormales», descartando que el límite de alta velocidad influyera: en ese tramo, el límite de velocidad es de 250 km/h, y los dos trenes circulaban a 205 km/h y 210 km/h, respectivamente.

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Por supuesto, fue cuestión de instantes: solo transcurrieron veinte segundos entre el descarrilamiento del primer vagón del tren Iryo y el impacto con el tren contrario. El tiempo fue demasiado breve tanto para que se activara el sistema de seguridad LZB que permitiría al segundo tren salir ileso.

La comisión de investigación también deberá aclarar las denuncias sobre los problemas que persistieron en el tramo entre Adamuz y Villanueva de Córdova, el tramo afectado por la tragedia, incluso después de la finalización de las obras hace ocho meses.

En agosto, los sindicatos de maquinistas españoles escribieron a ADIF para informar de que los baches, desniveles y desequilibrios en la catenaria causaban frecuentes averías. Y en los últimos meses se han reportado al menos ocho incidentes técnicos en las redes sociales de ADIF. Tanto es así que el grupo del Partido Popular en el Senado ha pedido al Gobierno que rinda cuentas por ellos.

La respuesta, dirigida a la senadora Cristina Casanueva, explicaba que uno de los problemas se debía a un fallo en «una de las nuevas placas instaladas en las juntas de dilatación», que posteriormente fue reparado. Sin embargo, los problemas continuaron en septiembre, octubre y diciembre, y probablemente causaron la tragedia que vive hoy España.

Fuente: @ansa.it