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Las protestas ciudadanas hacia el régimen islámico teocrático de Irán y sus violentas represalias parecen no tener fin, lo que mueve el tablero internacional. Desde Estados Unidos, Trump anuncia: “La ayuda está en camino”, despertando la ira de Moscú. “Un nuevo ataque tendría consecuencias desastrosas”, responde. Por su parte, la ONU dice: “Estamos horrorizados”. Miles personas han muerto, muchas de ellas menores de 30 años.

Iran International, medio de comunicación opositor con sede en Londres, denomina a las protestas callejeras de Irán como “la mayor masacre en su historia moderna”. Los hechos más significativos ocurrieron principalmente en las noches del 8 y el 9 de enero, de acuerdo a la estimación del consejo editorial, cuando miles de iraníes perdieron la vida por protestar.

El mensaje de Donald Trump no tardó en llegar, vía Truth: “Patriotas iraníes, sigan manifestándose. Tomen el control de las instituciones. Guarden los nombres de quienes matan y abusan; pagarán un alto precio. He cancelado todas las reuniones con funcionarios iraníes. La ayuda está en camino”, dijo.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, se declaró horrorizado por la represión. “Los asesinatos de manifestantes pacíficos deben cesar, y es inaceptable etiquetarlos de ‘terroristas’ para justificar la violencia contra ellos”, declaró en un comunicado.

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El uso de munición real por parte de las fuerzas de seguridad iraníes para sofocar las protestas también ha venido acompañado de una oleada de arrestos. Según la organización de derechos humanos Hengaw, citada por la BBC, Efran Sultani, un hombre de 26 años, arrestado el jueves pasado, ya ha sido condenado a muerte. Según la organización, su familia ha sido informada, aunque no han recibido información sobre la fecha del juicio ni sobre los cargos que se le imputan.

“Nunca hemos visto un caso con tanta rapidez”, declaró Awyar Shekhi, de la organización de derechos humanos Hengaw. “El gobierno está utilizando todas las tácticas a su alcance para reprimir a la gente y sembrar el miedo”, dicen. Sin embargo, no parecen estar logrando calmar la furia de la ciudadanía, que ya está harta del régimen.

Estados Unidos, a sus ciudadanos: “Salgan de Irán”

El Departamento de Estado de EE. UU. y la Embajada Virtual en Teherán han emitido una advertencia urgente a los ciudadanos estadounidenses en Irán, instándolos a «salir del país inmediatamente» debido a la intensificación de las protestas en todo el país, la violencia y el corte de internet.

La advertencia se emitió el lunes 12 de enero de 2026, cuando Irán entró en su tercera semana de manifestaciones antigubernamentales, con cientos de muertos y miles de detenidos, según organizaciones de  derechos humanos y medios de comunicación.

Este llamado urgente a abandonar Irán pone de relieve los crecientes riesgos en medio de los continuos disturbios civiles en el país de Oriente Medio. Estados Unidos no mantiene embajada ni consulado en Irán. Los ataques con misiles de largo alcance siguen siendo una opción para una posible intervención estadounidense, pero funcionarios del Pentágono también describieron operaciones cibernéticas y respuestas psicológicas a la campaña.

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El Pentágono -escribe el New York Times- está presentando al presidente una amplia gama de opciones de ataque. Los posibles objetivos incluyen el programa nuclear iraní, con acciones que irían más allá de los ataques aéreos estadounidenses contra el país –realizados en junio pasado-, y los sitios de lanzamiento de misiles balísticos, según un funcionario estadounidense.

Sin embargo, las opciones más probables, según la misma fuente, serían un ciberataque o un ataque contra el aparato de seguridad interna de Irán, que está empleando fuerza letal contra los manifestantes. Sin embargo, se espera que cualquier ataque ocurra en los próximos días y podría provocar una fuerte represalia por parte de Irán.

Moscú: “Las amenazas de Estados Unidos a Irán son inaceptables”

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, declaró: “Las amenazas de Washington de lanzar nuevos ataques militares contra Irán son categóricamente inaceptables”. Rusia, añadió Zakharova, citada por Tass, rechaza categóricamente los descarados intentos de “chantajear a los socios extranjeros de Irán mediante el aumento de los aranceles comerciales”.

“Cualquiera que pretenda utilizar los disturbios en curso en Irán como pretexto para un nuevo ataque contra la República Islámica, como el del pasado junio, debe ser consciente de las desastrosas consecuencias que tales acciones tendrán para la situación en Oriente Medio y para la seguridad internacional”, declaró Zakharova en un comunicado publicado en el sitio web del ministerio.

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La portavoz rusa acusó a las “fuerzas extranjeras hostiles a Irán” de intentar “explotar las crecientes tensiones sociales para desestabilizar y destruir el Estado iraní”.

El líder saudí refuerza su influencia

A la sombra de las protestas en Teherán, el líder de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman (MBS) está acelerando el fortalecimiento de su influencia regional, en estrecha coordinación con los Estados Unidos. Desempeña un papel defensivo para contener los movimientos no sólo de Irán sino también de Israel y los Emiratos Árabes Unidos.

Y es que la crisis iraní se percibe en Riad -la capital de Arabia Saudita- como un punto de inflexión potencialmente decisivo. El debilitamiento del frente interno de la República Islámica de Irán y las tensiones sociales que azotan el país están marcando el comienzo, según fuentes saudíes, de un período de incertidumbre estratégica que podría reconfigurar el equilibrio de poder regional tras años de competencia indirecta entre Teherán y sus rivales.

Al mismo tiempo, el líder saudí quiere evitar una desestabilización abierta que favorezca iniciativas unilaterales israelíes o una proyección emiratí percibida como rival de los intereses saudíes. Irán sigue siendo el eje central de las acciones saudíes, y en este contexto, Arabia Saudita ha decidido adoptar un enfoque dual: contener a Irán aprovechando sus debilidades internas, y al mismo tiempo evitar que la presión sobre Teherán se traduzca en un fortalecimiento excesivo de Israel o los Emiratos Árabes Unidos, percibidos como competidores directos en la redefinición del equilibrio de poder posiraní.

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