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El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se habría caído y sufrió un grave traumatismo de cráneo en la celda donde cumple una condena de 27 años, por supuesto “intento de golpe de Estado”. El Supremo Tribunal Federal de Brasil autorizó su atención hospitalaria luego de más de 24 horas del hecho, y tras negar la primera petición pericial. La familia del exmandatario asegura que este vive en situación de “tortura” en prisión, con violación permanente de sus derechos.

Este miércoles 7 de enero, el Supremo Tribunal Federal de Brasil por fin dio vía libre para que el expresidente Jair Bolsonaro, detenido en la sede de la Policía Federal (PF) en Brasilia, pueda ser sometido a exámenes en el hospital DF Star, en la zona sur de la capital.

El martes 6 de enero, la exprimera dama Michelle Bolsonaro declaró que su esposo sufrió una caída en la celda donde se encuentra preso desde noviembre, y que posiblemente se habría golpeado la cabeza contra un mueble.

“Entré a ver a mi marido a la mañana. Tenía que entrar a las 9 horas, pero recién a las 10 me dejaron entrar. Lo encontré con un hematoma en el rostro y con el pie sangrando. Estaba un poco lento en las respuestas. Intenté conversar, pero él no se acordaba de nada. Me dijo que sabía que se cayó, pero que no sabía por cuánto tiempo quedó caído, ni cuándo se despertó”, dijo Michelle Bolsonaro.

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Michelle conversó con el perito quien indicó que el expresidente debía recibir tratamiento en el hospital, para lo cual solicitó su traslado. Sin embargo, Alexandre de Moraes, vicepresidente del Tribunal Supremo Federal de Brasil, negó la autorización alegando que los documentos recibidos no indicaban estudios en el hospital, pese a que la Policía Federal había confirmado que el exmandatario tenía lesiones graves.

“No es necesario el traslado inmediato de la persona detenida al hospital, como se indica claramente en una nota de la Policía Federal. Sin embargo, en defensa propia, con la asesoría del médico responsable de la detención, se le indica a la persona que se realice los exámenes, previa cita y con instrucciones específicas y comprobadas de necesidad», escribió Moraes.

Tras la negativa, Michelle volvió a hacer otra petición al órgano judicial, explicando en detalle la situación clínica de Jair Bolsonaro, conjuntamente con el perito. “No sabíamos si tuvo un daño neurológico, si quedó algún coágulo, pero esa es nuestra preocupación, porque él (Bolsonaro) ya tiene 70 años, comorbilidades y está con todos los derechos violados”, comentó Michelle Bolsonaro.

Al respecto, la Policía Federal informó que Bolsonaro recibió atención médica local, pero su responsabilidad profesional «confirmó lesiones graves y no identificó la necesidad de tratamiento hospitalario», los cuales eran imperiosos.

La autorización llegó finalmente, luego de más de 24 horas del hecho ocurrido, ya que Moraes primeramente negó el traslado de Bolsonaro al Hospital de Brasilia. Un informe médico de la Policía Federal indicó que el expresidente sufrió una «lesión cortante superficial» en el rostro y el pie izquierdo, pero «sin signos de déficit neurológico».

Bolsonaro regresó a la Policía Federal el 1 de enero, después de ser sometido a una cirugía de hernia y procedimientos para corregir los ataques persistentes de hipo, en un hospital de Brasil, para permanecer internado durante una semana.

“Si fuese un traficante quien se hubiera golpeado la cabeza en la cárcel, estaría en el hospital”, publicó con relación al caso el diputado federal Mario Frias, explicando que Bolsonaro, siendo un hombre de 70 años y de salud frágil, necesitó atención médica inmediata al sufrir el traumatismo craneoencefálico. “La ley garantiza este derecho. Pero Alexandre de Moraes negó lo obvio, exigió un informe médico y mantuvo a un hombre esperando durante horas para ser llevado al hospital. En el Brasil invertido de hoy, los criminales tienen prioridad”, expresó.

Fuentes: @ansa.it @mfriasoficial @Mi_Bolsonaro